Mis Derechos y Yo

Imagen de Dra. Victoria Loisi

"...Si queremos un país mejor en donde se respeten todos los derechos, y donde las garantías sean verdaderamente efectivas, lo único que se puede hacer es combatir la ignorancia. Ya Sarmiento lo creía así... Y no se equivocaba...."

"...De nada sirve tener una visión estrictamente académica de nuestros derechos. El conocerlos no es innecesario, trivial o poco práctico..."

10 Jul 2000 - 01:00
8624 lecturas
2 comentarios
Opine sobre este artículo
Imprimir

Creo que el propugnar la ética dentro del Consorcio, y enseñar a hacer valer nuestros derechos en el mismo, es una meta loable en sí misma, pero creo también que no es lo suficientemente abarcativa.
Como habitante de un consorcio, me interesa conocer mis derechos para poder hacerlos valer, para que nadie abuse de mi ignorancia. Por eso creo que la educación es fundamental para evitar todo tipo de atropellos. Pero, reitero, pensar esto respecto solamente del ámbito del consorcio, es restringir mucho nuestro caudal informativo, es restringirnos a nosotros mismos como ciudadanos.
Si queremos un país mejor, en donde se respeten todos los derechos, y donde las garantías sean verdaderamente efectivas, lo único que se puede hacer es combatir la ignorancia. Ya Sarmiento lo creía así... Y no se equivocaba.


Pero de nada sirve tener una visión estrictamente académica de nuestros derechos, ya respecto del Estado, ya respecto de cualquiera que quiera violarlos.
Saber que tenemos garantizado el derecho a la libertad en el art. 18 de la Constitución Nacional, de nada sirve si no sabemos cuándo éste está siendo violado, y qué podemos hacer nosotros para defendernos. Y así con cada uno de los derechos y garantías establecidos en nuestra Carta Magna.


El conocer nuestros derechos fundamentales no es innecesario, trivial o poco práctico. En cualquier situación se necesita saber qué puedo reclamar y qué no, y cuánto tiempo tengo para hacerlo, si puedo hacer una denuncia y ante quién... Desde el derecho a la libertad hasta el derecho de los consumidores, pasando por los derechos ecológicos, el derecho a la propiedad, a comerciar, a trabajar y a aprender, etc. Tenemos obligación de conocerlos, de aplicarlos.


Nuestra Constitución es mucho más que papel y tinta, es una poderosa arma que tenemos ante todos los que quieran violar esos derechos allí establecidos, que tenemos por el sólo hecho de ser personas.
Porque debemos enarbolar la Constitución como la bandera de la libertad y la garantía de justicia, es que debemos conocerla, aplicarla y defenderla. Es nuestra obligación, como argentinos, y nuestro imperativo si esperamos un futuro mejor.


Por lo antes expuesto, creo que es conveniente que usted se interiorice más en el tema. Si olvida estos derechos y no hace uso de ellos, será cada día menos argentino. Seguro que Ud. estará diciendo -claro, pero sucede que yo ya conozco mis derechos, no sólo porque fui a la escuela de chico, sino porque tengo, como buen argentino, una Constitución en mi casa-. Pero ¿podría Ud. decir que verdaderamente conoce sus derechos? ¿Podría decir que puede esgrimirlos en cualquier circunstancia y ante cualquier persona, con la plena seguridad de saber lo que está diciendo?


Tal vez debamos comenzar con un derecho clásico, como el Derecho a la Propiedad. Todos sabemos cuán importante es, y cuántas cuestiones se han suscitado a lo largo de la historia de la Humanidad respecto del mismo (que si debe o no haber propiedad privada, que si el Estado debería administrarla, etc).
Nuestra Constitución protege este derecho, en su artículo 14 cuando dice que "Todos los habitantes de la Nación gozan del derecho de usar y disponer de su propiedad, conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio".


Para nuestra Corte Suprema, este derecho abarca mucho más de lo que suele creerse, comprendiendo, en verdad todos los intereses apreciables que el hombre puede poseer fuera de sí mismo, de su vida y de su libertad, con lo que todos los bienes suceptibles de valor económico o apreciables en dinero alcanzan el nivel de propiedad protegida por la constitución en ese artículo 14.
Ejemplos de este derecho son el derecho de dominio, (del que es un ejemplo el derecho que tiene Vd. sobre su departamento o su auto), el derecho de propiedad intelectual (como ser el registro de una marca), los derechos que emergen de los contratos (por ejemplo el derecho a cobrar los alquileres, o el derecho al uso y goce de la propiedad alquilada, desde otro punto de vista), una sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada o el derecho adquirido al otorgamiento de la jubilación (una vez que alguien se jubiló cumpliendo con los re-quisitos legales vigentes, nadie puede quitarle su derecho a percibir la jubilación, aunque varíe el monto de ésta, pero no se le puede quitar el derecho a recibirla).


Estos son algunos ejemplos prácticos de lo que abarca el derecho a la propiedad. No solamente comprende la propiedad de su departameno en Mar del Plata, o de aquella silla de estilo que heredó de su abuela.
Por eso mismo, tenemos la obligación de exigir el respeto de nuestros derechos, solamente de este modo impediremos que caigan en el olvido, y que dejen de aplicarse. Como un desprendimiento natural de esa garantía constitucional inalienable, está el derecho a administrar libremente nuestros bienes, de la manera como lo creamos conveniente y designando a las personas que nos parezcan más idóneas, sin interferencias del poder público ni de corporación alguna.


Fundación Liga del Consorcista de la Propiedad Horizontal

[email protected]

[email protected]

Montevideo 764 piso 11 A y C, Ciudad de Buenos Aires [ mapa]
4811-9836 || 4816-5111

Sugerencias sobre el sitio? Contáctese con nuestro webmaster

Fundación Liga del Consorcista de la Propiedad Horizontal

emails:
[email protected]
[email protected]

Montevideo 764 piso 11 A y C, Ciudad de Buenos Aires

4811.9836
4816.5111


Sugerencias sobre el sitio? Contáctese con nuestro webmaster