MINISTERIO DE DEFENSA Decreto 703/2018-Directiva de Política de Defensa Nacional. Aprobación.


Se estima necesaria la aprobación de una nueva Directiva de Política de Defensa Nacional, a fin de actualizar los lineamientos y las prioridades estratégicas de esta política de Estado, la cual establecerá los criterios que orientarán la reforma de la organización, el funcionamiento, la planificación y la administración de los recursos humanos y materiales del Sistema de Defensa Nacional, conforme las apreciaciones estratégicas del gobierno nacional respecto de los escenarios global y regional y el impacto en la seguridad estratégica de la REPÚBLICA ARGENTINA.

Publicado en BO el 31-7-2018
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VISTO la Ley de Defensa Nacional N° 23.554, la Ley de Seguridad Interior N° 24.059, la Ley de Reestructuración de las Fuerzas Armadas N° 24.948, la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520 y su modificatoria, el Decreto N° 727 del 12 de junio de 2006 y su modificatorio, el Decreto N° 1729 del 27 de noviembre de 2007, el Decreto N° 1714 del 10 de noviembre de 2009 y el Decreto N° 2645 del 30 de diciembre de 2014, y

CONSIDERANDO:

Que la Defensa Nacional es una función esencial e indelegable del Estado Nacional y tiene por objetivo rector garantizar de modo permanente la soberanía e independencia de la Nación Argentina, su integridad territorial y capacidad de autodeterminación y la protección de la vida y la libertad de sus habitantes.

Que el Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional aprobado por el Decreto N° 1729/07 se inicia con el dictado, a propuesta del MINISTERIO DE DEFENSA, de la Directiva de Política de Defensa Nacional.

Que en el marco de la transformación que han experimentado los desafíos en materia de Defensa que debe afrontar la REPÚBLICA ARGENTINA, resulta necesaria la aprobación de una nueva Directiva de Política de Defensa Nacional, a fin de actualizar los lineamientos y las prioridades estratégicas de esta política de Estado.

Que esta nueva Directiva de Política de Defensa Nacional establecerá los criterios que orientarán la reforma de la organización, el funcionamiento, la planificación y la administración de los recursos humanos y materiales del Sistema de Defensa Nacional, conforme las apreciaciones estratégicas del gobierno nacional respecto de los escenarios global y regional y el impacto en la seguridad estratégica de la REPÚBLICA ARGENTINA.

Que la REPÚBLICA ARGENTINA debe contar con la capacidad de anticipar, disuadir y superar las amenazas, riesgos y desafíos del siglo XXI que afecten su seguridad estratégica nacional.

Que la evaluación del escenario internacional y el análisis de su impacto en los intereses nacionales de la REPÚBLICA ARGENTINA constituyen las bases para la identificación de desafíos, oportunidades, amenazas y riesgos a la Defensa Nacional y para la realización del Planeamiento Estratégico contribuyente a su atención.

Que el PODER EJECUTIVO NACIONAL ha establecido como objetivos transversales de su gestión de gobierno la lucha contra el narcotráfico, la reducción de la pobreza y la unión de los argentinos, por lo que su cumplimiento exige la colaboración de todas las áreas del Estado, conforme sus competencias y responsabilidades específicas.

Que el Sistema de Defensa Nacional presenta hoy un conjunto de limitaciones doctrinarias, presupuestarias e institucionales que deben ser adecuadamente atendidas a fin de garantizar que el Instrumento Militar de la Nación esté en condiciones operacionales de atender sus responsabilidades primarias.

Que, en tal sentido, resulta necesario derogar la Directiva de Defensa Nacional y su actualización aprobada por los Decretos N° 1714/09 y N° 2645/14 respectivamente.

Que los servicios permanentes de asesoramiento jurídico del MINISTERIO DE SEGURIDAD y del MINISTERIO DE DEFENSA han tomado la intervención que les compete.

Que la presente medida se dicta en uso de las atribuciones conferidas por el artículo 99, incisos 1 y 12, de la CONSTITUCIÓN NACIONAL.

Por ello,

EL PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA

DECRETA:

ARTÍCULO 1º.- Apruébase la “Directiva de Política de Defensa Nacional” (DPDN) que forma parte del presente como Anexo I (IF-2018-36379017-APN-SECEYAM#MD).

ARTÍCULO 2º.- Deróganse el Decreto N° 1714 del 10 de noviembre de 2009 y el Decreto N° 2645 del 30 de diciembre de 2014.

ARTÍCULO 3º.- Comuníquese, publíquese, dése a la DIRECCIÓN NACIONAL DEL REGISTRO OFICIAL y archívese. MACRI - Marcos Peña - Oscar Raúl Aguad - Patricia Bullrich - Jorge Marcelo Faurie.

ANEXO I
La Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN) es el documento que establece los lineamientos centrales de la política de Defensa Nacional de la REPÚBLICA ARGENTINA. Estas definiciones determinan la visión y criterios que
orientarán la organización, el funcionamiento, la planificación, el desarrollo de capacidades operacionales, el empleo y la administración de los recursos humanos y materiales, conforme las apreciaciones estratégicas de los escenarios global y
regional en materia de defensa y su impacto en la seguridad estratégica de la REPÚBLICA ARGENTINA.
La formulación de estos lineamientos exige el análisis de un conjunto de variables que trascienden el ámbito específico de la Defensa Nacional e involucran a otras dependencias del Estado Nacional: las Relaciones Exteriores; la
Seguridad Estratégica, la Inteligencia, la Economía, la Investigación y el Desarrollo Tecnológico, entre otras. Si bien la atención de estas problemáticas excede las competencias del MINISTERIO DE DEFENSA, deben ser adecuadamente
evaluadas desde el punto de vista de la Defensa Nacional a fin de considerar su impacto en los intereses fundamentales de la REPÚBLICA ARGENTINA, a saber su soberanía, su capacidad de autodeterminación y su integridad territorial; así como también en relación a sus recursos estratégicos que deben ser preservados para garantizar el desarrollo de la Nación, y la libertad de sus habitantes.
El análisis de las tendencias estratégicas de los escenarios mundial y regional, como así también la evaluación del impacto de estas dinámicas en la promoción de los intereses nacionales, constituyen las bases para la identificación
de desafíos, oportunidades, amenazas y riesgos a la Defensa Nacional y la determinación de las necesidades de coordinación entre los organismos del Estado.
Estos escenarios configuran los desafíos prioritarios que deberán ser atendidos por la REPÚBLICA ARGENTINA. Las responsabilidades asignadas al MINISTERIO DE DEFENSA ante cada uno de estos desafíos variarán en función de
la naturaleza de los problemas. Mientras que en algunos escenarios el Instrumento Militar cumple un papel protagónico e indelegable, en otros cumple un rol de interacción, coordinación o apoyo a otros entes y/u organismos del Estado. La
determinación de los ámbitos de responsabilidad y/o sus funciones constituirán las bases para el diseño de las capacidades militares de la Nación en el corto, mediano y largo plazo.
El PODER EJECUTIVO NACIONAL ha establecido como objetivos prioritarios para la gestión de gobierno la lucha contra el narcotráfico, la reducción de la pobreza y la unión de los argentinos. Si bien estos objetivos están bajo la
responsabilidad principal de otros Ministerios, en virtud de su naturaleza, la envergadura de los mismos exige la colaboración de todas las áreas del Estado.
El marco normativo vigente contempla entre las modalidades de empleo del Instrumento Militar una serie de responsabilidades, como parte del Sistema de Defensa Nacional o en colaboración con otras áreas del Estado,
contribuyentes a dichos objetivos: operaciones en apoyo a la seguridad, de conformidad con la Ley N° 24.059 de Seguridad Interior, operaciones de apoyo a la comunidad y operaciones de apoyo a la política exterior de la Nación. Estas
funciones, que complementan la misión principal de las FUERZAS ARMADAS, constituyen una contribución del Instrumento Militar a la concreción de las mencionadas prioridades de gobierno.
Esta contribución no implica desatender las responsabilidades propias del Sistema de Defensa Nacional. Si bien la REPÚBLICA ARGENTINA no percibe amenazas con relación a sus países vecinos, y está plenamente comprometida con
la promoción de los valores de la paz y la seguridad internacional, reconoce la incertidumbre del contexto global y la existencia de riesgos. La necesidad de resguardar la soberanía e independencia de la REPÚBLICA ARGENTINA, la
integridad territorial, la capacidad de autodeterminación, la protección de la vida y la libertad de sus habitantes ante agresiones de origen externo constituyen una función permanente del Sistema de Defensa Nacional. La presente Directiva establece las acciones que deberá desarrollar el Sistema de Defensa Nacional para el cumplimiento de esta misión primaria, lo que contribuirá a sostener las bases necesarias para la prosperidad, la seguridad estratégica y el desarrollo de la
REPUBLICA ARGENTINA.
El Instrumento Militar de la Nación afronta limitaciones en materia de organización, despliegue, doctrina, equipamiento, alistamiento y adiestramiento que tornan necesario el impulso de una profunda política de reconversión. Este proceso
debe promover el mejoramiento de las capacidades requeridas para la Defensa Nacional, conforme las previsiones estratégicas de corto, mediano y largo plazo. La presente Directiva establece los criterios a partir de los cuales el MINISTERIO DE DEFENSA elaborará los planes de modernización del Instrumento Militar. Los lineamientos presupuestarios conjuntamente con los planes aprobados permitirán sentar las bases para el diseño de un planeamiento de recursos de mediano y largo plazo.
CAPÍTULO l.
Apreciación del Escenario Global y Regional
Diagnóstico Global
El actual escenario internacional se caracteriza por una creciente
complejidad e incertidumbre, producto de la coexistencia de múltiples centros de
poder y decisión, así como por la emergencia de nuevos actores que participan en la
construcción del orden global. La preeminencia del poder militar de los ESTADOS
UNIDOS DE AMÉRICA encuentra de manera creciente un contrapeso en el aumento
de las capacidades militares de la REPÚBLICA POPULAR CHINA y la
FEDERACIÓN DE RUSIA, en especial por la manera en que dichas capacidades
fortalecen el poder de estas potencias en sus respectivas regiones.
La economía global también registra una mayor diversidad de centros
de poder económico emergentes que, al conectar sus sistemas productivos y flujos
de inversión con aquellos ya establecidos, como la UNIÓN EUROPEA, el ESTADO
DE JAPÓN y los ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, refuerzan la interdependencia
económico-financiera. La contracara de este proceso se ha manifestado
recientemente con el surgimiento de políticas proteccionistas en distintos países que
cuestionan los beneficios de la globalización económica.
La superposición de estas tendencias atraviesa la dinámica del orden
internacional y marca un contraste con el pasado reciente. Durante décadas, la
comunidad internacional promovió la creación de reglas, consensos y acuerdos
compartidos que facilitaron la integración económica, el desarrollo de las naciones y
la cooperación en beneficio de los Estados. También otorgó previsibilidad al
comportamiento estatal, al promover la gestión no violenta de las disputas
internacionales. Sin embargo, la fortaleza de este sistema enfrenta desafíos
asociados a la creciente autonomía de actores estatales y no estatales de diverso
peso relativo y atributos de poder.
La mayor interdependencia entre los Estados, producto de la
globalización, no supuso la consolidación definitiva de los acuerdos de gobernanza
global. En la actualidad, algunas potencias evalúan que la arquitectura del sistema
de seguridad internacional no ofrece las mismas garantías para todos los Estados.
Esta caracterización ha promovido el cuestionamiento de los encuadramientos
jurídicos que regulan la utilización de la fuerza. Adicionalmente, fenómenos tales
como la lenta y desigual recuperación de la economía global, la crisis de refugiados
que atraviesa Europa, la propagación del terrorismo extremista en el mundo y el
auge de movimientos nacionalistas han añadido mayor complejidad a la cooperación
entre los Estados.
El debilitamiento de la predisposición al multilateralismo no es
homogéneo ni irreversible. Esta tendencia encuentra como contrapartida la prolífera
actividad de diversos mecanismos de vinculación entre las naciones. Ámbitos como
el GRUPO DE LOS 20 (G20) y la ORGANIZACIÓN PARA LA COOPERACIÓN Y EL
DESARROLLO ECONÓMICOS (OCDE) expresan la aún persistente confianza en la
utilización de instancias de articulación internacional y gobernanza global. El
accionar de estos organismos constituye un factor de peso que balancea la
disposición de ciertos actores al unilateralismo, al tiempo que confirma la existencia
de tendencias contrapuestas en el escenario internacional.
La redistribución del poder global podría generar situaciones de
conflicto. En diversas regiones del mundo, la estabilidad está garantizada por un
delicado equilibrio de poder entre las potencias. El Mar del Sur y del Este de China,
Europa Oriental y Medio Oriente constituyen escenarios de indudable competencia
estratégica. El principal riesgo refiere a la mayor predisposición de algunos Estados
a apelar a la resolución de conflictos mediante el uso de la fuerza. Esta tendencia se
expresa tanto en actores estatales como aquellos de naturaleza no estatal que,
promovidos por otras naciones y/o grupos de poder, cuentan con la capacidad de
disputar el monopolio de la violencia estatal.
Adicionalmente, la desconfianza impacta en las políticas
internacionales asociadas a los bienes globales comunes, la alta mar, el
ciberespacio y el espacio exterior.
En el marco de estos procesos, la disuasión recuperó protagonismo en
las políticas de defensa de los Estados. El aumento de la proyección de poder militar
y el retorno de la competencia geopolítica ocasionaron que los conflictos armados
emerjan nuevamente como una amenaza significativa a la paz y la seguridad
internacional. En la actualidad, la disuasión resulta más compleja que en los años de
la Guerra Fría. Mientras que en el pasado esta misión estaba asociada al desarrollo
y adquisición de capacidades nucleares, las doctrinas militares contemporáneas han
extendido el empleo de este concepto al ciberespacio y al espacio exterior.
Las potencias regionales y globales han modernizado sus estrategias
de defensa y sus fuerzas armadas. Esta actualización exhibe la creciente integración
entre formas tradicionales y no tradicionales de agresión e influencia. Estas últimas
refieren a acciones no militares dirigidas a desestabilizar a la población y los
gobiernos de las naciones adversarias. Los beligerantes combinan instrumentos
políticos, diplomáticos, informativos, ciberespaciales, militares y económicos. La
diseminación masiva de información falsa y el reemplazo de las tropas regulares por
organizaciones irregulares o empresas militares privadas configuran algunas de las
tendencias propias de la última década. Algunos Estados apelan a estas tácticas
para promover sus intereses en regiones ajenas a sus espacios soberanos. Como
corolario, los conflictos armados actuales ocurren crecientemente por debajo del
umbral de la violencia militar directa y en los márgenes del derecho internacional.
Los procesos de modernización militar priorizan el empleo de las
nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, de vigilancia y control
de los espacios, el fortalecimiento del accionar militar conjunto, la flexibilidad e
interoperabilidad de medios y el despliegue rápido de elementos en el territorio.
Estas concepciones militares exigen una creciente integración
operativa de los esfuerzos de guerra. Los Estados también promueven elevar la
eficiencia de sus instrumentos militares mediante procesos integrales de
restructuración, la racionalización, la integración y la desburocratización de sus
estructuras. Las Fuerzas Armadas del siglo XXI se constituyen como organizaciones
flexibles con un fuerte componente tecnológico, en contraste con las organizaciones
militares del siglo XX. También han incorporado al ciberespacio y al espacio exterior
como ámbitos de interés en un marco de interdependencia tecnológica, lo cual
obliga a atender los fenómenos que se desarrollan en estos ámbitos.
La mayor competencia interestatal convive con problemáticas de
seguridad que afectan transversalmente a todas las naciones del mundo. La
proliferación de armas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares, así como de
las tecnologías misilísticas que permiten su proyección, constituye una amenaza a la
paz y la seguridad internacional. El incremento del número de países con acceso a
este tipo de tecnología armamentística, la sucesión de ensayos nucleares y los
episodios recientes de empleo de armas químicas configuran fenómenos de
preocupación en la agenda global.
El terrorismo internacional configura uno de los principales problemas
de la agenda del siglo XXI. Este fenómeno adquiere mayor complejidad al confluir
con otros delitos y fenómenos criminales complejos, tales como el narcotráfico, el
lavado de dinero, la trata de personas y los delitos que se cometen con asistencia de
las nuevas tecnologías de la información. El abordaje de estos asuntos requiere una
estrecha articulación nacional e internacional, que incluya la participación de
organismos gubernamentales y de la sociedad civil.
Por otra parte, el desarrollo tecnológico incrementó los riesgos
asociados a la militarización del ciberespacio. La disuasión se ha extendido al
ámbito cibernético, al tiempo que han surgido nuevos desafíos producto de las
tensiones entre una mayor conectividad, la privacidad y los derechos de la
ciudadanía. Tanto los Estados como los actores no estatales están desarrollando
medios cibernéticos para explotar las vulnerabilidades inherentes a los sistemas de
comando, control, comunicaciones, inteligencia, vigilancia y reconocimiento. De igual
forma, las redes terroristas explotan el ciberespacio para reclutar miembros,
recaudar fondos y difundir su propaganda.
Las amenazas cibernéticas sofisticadas provienen de organizaciones
militares y agencias de inteligencia de otros Estados. Si bien los gobiernos
tecnológicamente avanzados explotan sus ventajas comparativas con relación al
resto de los países, el despliegue de operaciones disruptivas en el ciberespacio
también está al alcance de las naciones menos desarrolladas. El abordaje de esta
problemática desde la perspectiva de la Defensa Nacional requiere adoptar medidas
y acciones tendientes a resguardar la seguridad cibernética de las infraestructuras
críticas del Sistema de Defensa Nacional y de aquellas que sean designadas para
su preservación, independientemente del origen de la agresión.
Finalmente, el aumento de la frecuencia y gravedad de los fenómenos
meteorológicos extremos ha producido crisis humanitarias en todas las regiones del
mundo. Las consecuencias del cambio climático se manifiestan en los planos
sanitario, social, económico y geopolítico. La degradación del medio ambiente
incrementó la competencia por el control de los recursos naturales estratégicos y de
las cadenas de suministro, provocando inestabilidad en las naciones productoras y
consumidoras. La magnitud de los desastres naturales también representa un
desafío para las Fuerzas Armadas, cuyas capacidades logísticas y operativas las
convierten en instrumentos propicios para la prevención, respuesta rápida,
mitigación temprana y, eventualmente, recuperación de los efectos de este tipo de
emergencia.
Diagnóstico Regional
En el siglo XXI, América del Sur ha logrado consolidarse como una
zona de paz, caracterizada por la ausencia de conflictos interestatales, el respeto de
los Derechos Humanos y la promoción del sistema democrático de gobierno. Los
países de la región exhiben un elevado compromiso con la resolución de
controversias en el marco del Derecho Internacional, principalmente en el ámbito de
la ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU). En el plano hemisférico, la
ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS (OEA) constituye un ámbito de
diálogo que promueve activamente la resolución diplomática de los conflictos, como
así también la creación de nuevas instancias de cooperación. La Argentina participa
activamente en el MERCADO COMÚN DEL SUR (MERCOSUR) a partir del cual ha
promovido el acercamiento a la ALIANZA DEL PACÍFICO.
Este desarrollo histórico se ha visto deteriorado significativamente en
los últimos años producto de la crisis que atraviesa la REPÚBLICA BOLlVARIANA
DE VENEZUELA. El gobierno venezolano persiste en sus esfuerzos por consolidar
un régimen autoritario que viola de manera sistemática las libertades fundamentales
y los derechos políticos de sus ciudadanos. La crisis política, humanitaria, social y
sanitaria que atraviesa la REPÚBLICA BOLlVARIANA DE VENEZUELA atenta
contra la consolidación de la zona de paz sudamericana, dado que afecta
negativamente la estabilidad de la región, especialmente la de los países vecinos.
Estos últimos enfrentan un creciente flujo de refugiados que impacta
sobre las economías limítrofes; generando condiciones propicias para la criminalidad
organizada y el narcotráfico, y produciendo un efecto derrame hacia el resto de la
región que debilita su gobernanza.
Pese a la situación excepcional que representa la crisis venezolana, en
las últimas décadas los países de América Latina exhibieron una notable capacidad
para administrar sus diferendos, incluso aquellos asociados a cuestiones limítrofes
y/o territoriales, mediante mecanismos e instancias diplomáticas. Esta disposición
colaborativa se ha visto afianzada por la proliferación de medidas de confianza
mutua y de esquemas de cooperación militar, tanto a nivel hemisférico como
regional y subregional. Este compromiso se ha traducido en una baja probabilidad a
futuro de ocurrencia de conflictos militares interestatales.
América del Sur se caracteriza por ser una de las zonas del mundo con
menor gasto militar. La región representa apenas el 3,3% del gasto global en
defensa. Aun cuando algunos Estados de la región incrementaron la inversión en
equipamiento militar a lo largo de la última década, en particular, la REPÚBLICA
FEDERATIVA DEL BRASIL, la REPÚBLICA DEL PERÚ y la REPÚBLICA DE
CHILE, este crecimiento no ha estado asociado a una política de balance de poder,
sino más bien a procesos de modernización y renovación de medios. El contexto de
paz interestatal regional explica que estas compras de armamento no hayan sido
percibidas como una amenaza por el resto de los países suramericanos.
La adhesión de América Latina al derecho internacional también se
traduce en el compromiso con la no proliferación y los usos pacíficos de la energía
nuclear. En concordancia con los esfuerzos desplegados por la comunidad
internacional para la regulación de esta problemática en el marco del Tratado sobre
la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), los países de la región han suscripto
el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el
Caribe (Tratado de Tlatelolco, TT). El compromiso asumido por los Estados Parte es
simétrico.
La renuncia a las armas nucleares es general y todos los países se
someten a un régimen de verificación a cargo del ORGANISMO INTERNACIONAL
DE ENERGÍA ATÓMICA (OIEA). La AGENCIA BRASILEÑO-ARGENTINA PARA LA
CONTABILIDAD Y CONTROL DE MATERIALES NUCLEARES (ABACC)
desempeña un rol clave en la promoción de la confianza mutua, la transparencia y la
previsibilidad en la relación con la REPÚBLICA FEDERATIVA DEL BRASIL, así
como en la estabilidad regional.
El ejercicio de la soberanía con relación a la preservación, control, uso
y/o explotación de los recursos naturales constituye un interés estratégico de los
países de América del Sur y de la REPÚBLICA ARGENTINA en particular. La región
representa el 6% de la población global y posee el 17,6% de los recursos hídricos
mundiales. América del Sur también es rica en recursos alimenticios y cuenta con el
25% de las tierras agrocultivables del planeta. Esta distribución desigual de recursos
exhibe que su resguardo adquirirá una complejidad creciente. El aumento de la
demanda de hidrocarburos, minerales estratégicos, alimentos y agua dulce configura
una problemática geopolítica de relevancia creciente. El cambio climático incrementó
las disputas por el acceso, control y aprovechamiento de los recursos renovables o
escasos. Las pujas producen inestabilidad política en países productores,
oscilaciones en los precios internacionales y tensiones por el control de las rutas de
suministro.
La ausencia de conflictos militares en la región se contrapone con el
aumento de problemáticas de seguridad transnacional. La dinámica de estos
desafíos no es homogénea, sino que varía en función de las particularidades
geográficas, políticas, sociales y económicas de los Estados. No obstante, estos
desafíos se presentan crecientemente interconectados. Las organizaciones
criminales participan de múltiples actividades delictivas, tales como narcotráfico,
lavado de dinero, tráfico de personas y eventualmente terrorismo. El carácter
transfronterizo de estos fenómenos exige una mayor cooperación internacional, sin
desconocer el modo en que estas problemáticas se manifiestan en el plano local.
Esta situación también exhibe la importancia de fortalecer la coordinación entre el
MINISTERIO DE DEFENSA y otros organismos del Estado.
El tráfico de drogas ilícitas configura una de las principales
problemáticas de seguridad trasnacional que afecta la región. La permeabilidad de
las fronteras, los vínculos con otras organizaciones del crimen organizado, la
corrupción de los órganos de control gubernamental y las deficiencias de los
sistemas de justicia penal han contribuido a la expansión del tráfico de drogas en
América Latina. En los últimos años, este fenómeno ha promovido una revisión
permanente de las políticas estatales dirigidas a atender la problemática del tráfico
de drogas. Las estrategias de lucha contra el narcotráfico son un objeto de debate
en la región, particularmente en lo que respecta al modo en que debe abordarse el
conflicto y a las agencias que deben intervenir en la prevención, conjuración e
investigación de este fenómeno delictivo.
En lo que respecta al terrorismo internacional, la REPÚBLICA
ARGENTINA ha conocido el impacto de este flagelo en ocasión de los atentados
perpetrados contra la Embajada del ESTADO DE ISRAEL y la Asociación Mutual
Israelita Argentina (AMIA) en los años 1992 y 1994.
En la actualidad, nuestra región no representaría un escenario de alta
prioridad para la proyección y acción directa de organizaciones terroristas, en
especial de aquellas asociadas al extremismo islámico. Sin embargo, los países de
América del Sur colaboran estrechamente en el control de zonas calientes y puntos
críticos; entre ellas la Triple Frontera entre la REPÚBLICA ARGENTINA, la
REPÚBLICA FEDERATIVA DEL BRASIL y la REPÚBLICA DEL PARAGUAY. La
principal preocupación de seguridad en esta zona fronteriza refiere a los flujos de
financiamiento para organizaciones vinculadas al terrorismo islámico, o bien en su
rol como escala de tránsito y entrenamiento de células terroristas.
Pese a la baja probabilidad de atentados terroristas en América del
Sur, aún persisten en la región organizaciones políticas que han apelado a este tipo
de tácticas en el pasado. El acuerdo de paz y la desmovilización de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) podrían constituir un antecedente
histórico que facilitaría la desarticulación definitiva de este tipo de organizaciones.
Sin embargo, este proceso de desmovilización también podría generar efectos
adversos en la seguridad regional, en tanto impulsaría luchas entre grupos armados
ligados al narcotráfico por el control del territorio y de las rutas de abastecimiento.
Por último, se advierte que el tráfico internacional de armas ligeras y
pequeñas configura una de las problemáticas de mayor peso a nivel regional. En el
plano global, la amplia mayoría de los conflictos armados en curso se desarrollan
mediante el empleo de este tipo de armamento. En lo que respecta a la región, el
tráfico de este tipo de armamento no está asociado a conflictos armados sino a los
fenómenos del crimen organizado y el narcotráfico. En este marco, deviene
fundamental profundizar la cooperación regional destinada a regular y controlar la
circulación de este tipo de armamento, a fin de evitar la proliferación de mercados
ilícitos.
CAPÍTULO II.
Posicionamiento Estratégico de la REPÚBLICA ARGENTINA en materia de Defensa.
La REPÚBLICA ARGENTINA no transita procesos competitivos con
otros Estados que deriven en una probabilidad y/o voluntad de daño a través de
amenazas militares directas. Nuestro país sostiene una estrategia cooperativa en los
ámbitos vecinal, regional y global. En conformidad con su compromiso con la
consolidación de América del Sur como zona de paz, la REPÚBLICA ARGENTINA
proyecta un posicionamiento estratégico defensivo y adhiere plenamente a los
principios de resolución pacífica de controversias, no intervención en los asuntos
internos de otros Estados y respeto irrestricto de las normas del derecho
internacional, los tratados multilaterales y los mecanismos de cooperación
interestatal.
La falta de identificación de amenazas convencionales directas no
implica que la REPÚBLICA ARGENTINA carezca de riesgos y desafíos para la
Defensa Nacional. A diferencia de las amenazas –en las que se aprecian indicios de
una voluntad de daño -, los riesgos constituyen situaciones cuya probable evolución
podría afectar los intereses nacionales en materia de Defensa. Esta afectación
puede responder a la explotación de vulnerabilidades propias, en particular las
relacionadas a la vigilancia y control de los espacios soberanos, o al
condicionamiento de la postura estratégica de la Nación en la arena internacional.
Los desafíos, por su parte, configuran fenómenos que, sin apreciarse como
problemas específicamente militares, podrían suscitar la emergencia de conflictos
interestatales, provocar situaciones de inestabilidad o la aparición de nuevos
riesgos.
Riesgos
a. Competencia por recursos estratégicos
En un contexto global atravesado por el aumento de la demanda de
recursos estratégicos, la degradación del medio ambiente y el crecimiento de las
tensiones geopolíticas por el control de áreas estratégicas, el resguardo de la
soberanía sobre los recursos naturales de la Nación configura una problemática de
interés creciente. El Estado debe fortalecer su capacidad de ejercer una vigilancia y
control efectivo sobre los espacios geográficos con reservas de recursos
estratégicos. El Sistema de Defensa Nacional debe cumplir un rol clave en la
preservación de este interés soberano, de conformidad con los lineamientos
estratégicos de la política exterior argentina, particularmente en lo que respecta a la
cooperación internacional.
b. Ataques externos a objetivos estratégicos
Las tendencias vinculadas a la transformación de las formas de la
guerra y la combinación de formas tradicionales y no tradicionales de agresión
representan un riesgo para los objetivos estratégicos de la Nación. La proliferación
de este riesgo tiene un claro protagonismo en la agenda internacional y afecta la
seguridad de todos los Estados del mundo. En este marco, la ocurrencia de un
ataque contra los objetivos estratégicos de la REPÚBLICA ARGENTINA configura
un problema de alto impacto potencial para la Defensa Nacional.
El Sistema de Defensa Nacional debe planificar y proteger los objetivos
estratégicos que puedan ser objeto de una agresión de origen externo.
También se debe contemplar la protección de los ciudadanos
argentinos y bienes nacionales en terceros países, aguas y espacios aéreos
internacionales, en el marco de lo dispuesto por el plexo legal vigente, los arreglos
del país anfitrión, el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. La
atención de este riesgo debe focalizarse particularmente en aquellas infraestructuras
cuyo funcionamiento resulte crítico para el cumplimiento de las funciones vitales del
Estado Nacional, su Defensa Nacional, el ejercicio de la soberanía y el resguardo de
la vida y la libertad de sus habitantes.
c. Utilización del ciberespacio con fines militares
La consolidación del ciberespacio como un ambiente operacional militar
configura una amenaza de interés estratégico para la Defensa Nacional. El
desarrollo de las nuevas tecnologías de información y comunicaciones, junto con la
extensión global de la conectividad, han convertido al ciberespacio en un ámbito en
el que los Estados despliegan operaciones de agresión e influencia sobre las
naciones adversarias. La tendencia hacia una mayor competencia estratégica
internacional en el ciberespacio ha llevado a numerosos países a desarrollar
capacidades cibernéticas de vanguardia, a fin de garantizar la seguridad de sus
infraestructuras informáticas críticas o estratégicas.
La REPÚBLICA ARGENTINA debe adecuar sus organizaciones
militares al impacto que emerge de estos nuevos riesgos. La política de ciberdefensa
debe orientarse a la reducción gradual de las vulnerabilidades que emergen de la
informatización de los activos estratégicos de interés para la Defensa Nacional.
Esta tarea debe contemplar la cooperación con otras áreas del Estado
que tengan responsabilidad en la política de ciberseguridad nacional.
d. Impacto de la criminalidad transnacional
Las tendencias identificadas en los escenarios global y regional
exhiben que la seguridad de los Estados de América del Sur estará crecientemente
asociada a la atención de fenómenos de carácter transnacional. La desarticulación
de redes delictivas vinculadas al narcotráfico, la piratería, la trata de personas y el
contrabando, entre otras actividades ilegales configura un desafío prioritario de las
estrategias de seguridad de la región. Por otra parte, la adopción de medidas
tendientes a prevenir la expansión del terrorismo transnacional también tendrá un
peso significativo en las agendas de seguridad de las naciones de la región.
En la REPÚBLICA ARGENTINA, la responsabilidad primaria de
atención de estos fenómenos corresponde a los organismos de seguridad pública e
inteligencia nacional y criminal. No obstante, las FUERZAS ARMADAS cuentan con
capacidades materiales, infraestructurales y tecnológicas que pueden ser empleadas
en apoyo a una estrategia integral de lucha contra estas problemáticas. La
participación del Sistema de Defensa Nacional en el diseño, la ejecución y
evaluación de dicha estrategia deberá ajustarse a las prescripciones dispuestas en
las Leyes N° 23.554 de Defensa Nacional, N° 24.059 de Seguridad Interior, N°
24.543 Convención de las Naciones Unidas Sobre los Derechos del Mar, N° 25.520
de Inteligencia Nacional y N° 26.102 de Seguridad Aeroportuaria.
Desafíos
a. La utilización del espacio exterior con fines militares
Los ingenios espaciales de cobertura global y regional de observación
de la tierra, como así también de vigilancia, reconocimiento, comando y control en
apoyo a operaciones militares ocupan un rol creciente en la preservación de los
intereses estratégicos de los Estados. Esta explotación contribuye a la producción
de inteligencia estratégica nacional y apoya los procesos decisorios en materia de
Defensa Nacional.
En este marco, el Sistema de Defensa Nacional debe contemplar en
forma autónoma la capacidad de acceso a la información generada desde el
espacio, en plena conformidad y adecuación con los acuerdos y compromisos
internacionales de uso pacífico del espacio exterior suscriptos por la REPÚBLICA
ARGENTINA.
b. Debilitamiento del multilateralismo
El actual escenario internacional presenta tendencias que obstaculizan
la cooperación multilateral. Este contexto podría dificultar la obtención de consensos
internacionales dirigidos a abordar de manera conjunta una amplia gama de fuentes
de inestabilidad, tales como el cambio climático, la lucha contra el crimen organizado
y el terrorismo, los cambios demográficos y los fenómenos de la pobreza y la
desigualdad. Este escenario representa un desafío para países medianos como la
REPÚBLICA ARGENTINA, dado que implica un debilitamiento de los esquemas
multilaterales empleados por la Nación para promover sus intereses. También
configura un riesgo de interés para la Defensa Nacional, toda vez que el aumento de
las tensiones geopolíticas podría derivar en la emergencia de nuevos focos de
tensión.
La REPÚBLICA ARGENTINA debe contrarrestar este riesgo
propiciando la cooperación con otros Estados, fortaleciendo la integración regional y
promoviendo la búsqueda de acuerdos comunes en la arena internacional. El
Sistema de Defensa Nacional y las FUERZAS ARMADAS deben contribuir a esta
estrategia incrementando su participación en organismos de cooperación en materia
de defensa, tanto en el plano global como hemisférico y regional.
Este involucramiento debe considerar como criterio rector los
Iineamientos fijados por los intereses de la política exterior de la Nación.
c. El Atlántico Sur y las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur
El Atlántico Sur constituye un área de valor estratégico para la
REPÚBLICA ARGENTINA en virtud de sus enormes reservas de recursos naturales,
por ser vía principal de nuestro comercio internacional, la proyección natural de los
intereses nacionales hacia el Continente Antártico y como regulador climático global.
La extensión territorial de este espacio plantea un importante desafío para nuestro
país en lo referido a su protección y conservación. El reconocimiento a la ampliación
de la plataforma continental argentina ha incrementado cuantitativamente el ámbito
de actuación del Sistema de Defensa Nacional, conllevando desafíos estratégicos,
logísticos y operacionales.
Además del interés asociado a la preservación de sus recursos
naturales pesqueros e hidrocarburíferos, la importancia estratégica del Atlántico Sur
es fundamental para los intereses nacionales hacia el continente antártico.
La REPÚBLICA ARGENTINA mantiene su reclamo de soberanía sobre
las ISLAS MALVINAS, GEORGIAS DEL SUR Y SÁNDWICH DEL SUR y sus
espacios marítimos e insulares. La reciente mejora en la relación con el REINO
UNIDO DE GRAN BRETAÑA E IRLANDA DEL NORTE contribuye al logro de este
objetivo nacional irrenunciable, ya que favorece un espacio de oportunidad para
incrementar la cooperación bilateral y promueve el interés nacional de preservar y
explotar los recursos naturales allí existentes.
CAPÍTULO III.
Prioridades y lineamientos para la reforma del Sistema de Defensa Nacional
El presente capítulo tiene como objetivo establecer los parámetros que
orientarán la reforma del Instrumento Militar de la Nación en lo que respecta a su
organización, doctrina, adiestramiento, planeamiento estratégico, despliegue,
capacitación, administración y empleo de los recursos humanos y materiales.
También se establecen criterios relativos a la modernización, recuperación y
adquisición de material, todo ello para asegurar la plena adecuación del Sistema de
Defensa Nacional a los desafíos estratégicos emergentes de los escenarios global,
regional y nacional, y a las restricciones existentes.
Las transformaciones acaecidas en los escenarios global, regional y su
impacto en la seguridad estratégica de la Nación plantean desafíos significativos
para el Sistema de Defensa argentino. Estas mutaciones exigen la actualización del
despliegue territorial, la doctrina y la estructura organizacional del Instrumento
Militar, a fin de asegurar que dicho componente militar cuente con la capacidad de
atender las necesidades de esta política sectorial en el corto, mediano y largo plazo.
La misión primaria del Sistema de Defensa Nacional consiste en
asegurar la defensa nacional ante agresiones de origen externo contra la soberanía,
la integridad territorial o la independencia política de nuestro país, o en cualquier otra
forma que sea incompatible con la Carta de las Naciones Unidas. Abarca también la
protección de los ciudadanos argentinos y bienes nacionales en terceros países,
aguas y espacios aéreos internacionales.
La misión de las FUERZAS ARMADAS, Instrumento Militar del Sistema
de Defensa Nacional, consiste en alistar, adiestrar y sostener los medios puestos a
su disposición, como así también el cumplimiento de las funciones y
responsabilidades asignadas por el plexo legal vigente, a efectos de garantizar su
eficaz empleo en el marco del planeamiento militar.
I.Operaciones militares
El Instrumento Militar será empleado de forma disuasiva o efectiva ante
conflictos originados por agresiones de origen externo contra espacios de
jurisdicción nacional, la soberanía, la integridad territorial, la capacidad de
autodeterminación de la REPÚBLICA ARGENTINA y la vida y libertad de sus
habitantes, o ante cualquier forma de agresión contemplada en la Carta de las
Naciones Unidas, sin perjuicio de lo establecido en la Ley N° 24.059 de Seguridad
Interior y en la Ley N° 24.948 de Reestructuración de las Fuerzas Armadas.
En cumplimiento de esta función, el Instrumento Militar de la Nación
priorizará, en tiempo de paz, el desarrollo de los siguientes tipos de operaciones:
1. Vigilancia y control de los espacios soberanos
2. Protección de Objetivos Estratégicos
3. Apoyo a la Política Exterior
4. Apoyo al Sistema de Seguridad Interior
5. Apoyo a la Comunidad
6. Apoyo a la generación de conocimiento científico
1. Vigilancia y control de los espacios soberanos
El Sistema de Defensa Nacional debe cumplir un rol clave, en estadios
de paz y crisis, en la vigilancia, control y preservación, según corresponda, del
espacio marítimo insular y fluvial, aeroespacial, ciberespacial, espacial y terrestre.
a) Vigilancia y control de los espacios marítimos jurisdiccionales. En el marco de
las acciones dirigidas a asegurar la soberanía sobre los espacios marítimos,
el MINISTERIO DE DEFENSA, en el marco de su competencia, deberá
elaborar una propuesta de Sistema de Vigilancia y Control de los Espacios
Marítimos (SINVYCEM) dirigido a fortalecer las capacidades de alerta
estratégica en dichos espacios de jurisdicción.
b) Vigilancia y control aeroespacial. El MINISTERIO DE DEFENSA deberá
fortalecer las capacidades destinadas a controlar los movimientos en el
espacio aéreo de jurisdicción nacional de la REPÚBLICA ARGENTINA, en el
marco del cumplimiento de las tareas de Defensa Aeroespacial, ejercer el
control del tránsito aéreo irregular, contribuir al incremento de la seguridad del
movimiento aeroespacial en el ámbito nacional y al cumplimiento con los
compromisos internacionales vigentes en la materia.
c) Vigilancia del espacio terrestre. El MINISTERIO DE DEFENSA deberá
fortalecer su capacidad de ejercer una vigilancia efectiva de los espacios
terrestres de interés, como así también en lo que respecta a la protección de
los objetivos estratégicos de la REPÚBLICA ARGENTINA en materia de
Defensa Nacional.
d) Vigilancia y control del ciberespacio. El MINISTERIO DE DEFENSA deberá
fortalecer las capacidades de vigilancia y control del ciberespacio a fin de
anticipar y prevenir ciberataques y ciberexplotación de las redes nacionales
que puedan afectar el Sistema de Defensa Nacional, como así también
acciones contra la infraestructura crítica del país o que posibiliten el acceso a
los activos digitales estratégicos adjudicados a su custodia.
El MINISTERIO DE DEFENSA será el responsable de conducir y
establecer los lineamientos y prioridades de nivel operacional para garantizar la
seguridad de los activos digitales e infraestructuras informáticas críticas de la
Defensa Nacional y de aquellos que les asigne el PODER EJECUTIVO NACIONAL
en contribución a la seguridad estratégica de la Nación.
2. Protección de Objetivos Estratégicos
El MINISTERIO DE DEFENSA incluirá como parte del planeamiento
estratégico militar, el adiestramiento y la adquisición de bienes para la protección de
los objetivos estratégicos asignados a su custodia.
Las FUERZAS ARMADAS deberán contar con las capacidades
humanas, materiales y tecnológicas requeridas para el cumplimiento de esta
responsabilidad, lo que implicará contar con unidades militares especializadas y la
elaboración de los protocolos de actuación correspondientes.
3. Apoyo a la política exterior
Las FUERZAS ARMADAS constituyen una herramienta fundamental
para la proyección de los intereses de la política exterior de la REPÚBLICA
ARGENTINA. En este marco, el MINISTERIO DE DEFENSA priorizará las siguientes
funciones institucionales en lo que respecta al apoyo del sistema de defensa a los
intereses de seguridad internacional de la Nación.
a. La participación del Instrumento Militar en operaciones de paz en el marco de
la ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU) continuará siendo
una de las prioridades estratégicas de la política de Defensa Nacional. En
este marco, el MINISTERIO DE DEFENSA incrementará la participación en
estas operaciones, como así también los esfuerzos destinados al alistamiento
y la operatividad de la Fuerza de Paz Argentino-Chilena "Cruz del Sur".
b. El incremento de la participación en los organismos multilaterales en materia
de defensa, principalmente en el marco de la ORGANIZACIÓN DE LOS
ESTADOS AMERICANOS (OEA), así como también en otras instancias de
cooperación regional, hemisférica e internacional.
c. El involucramiento activo en ejercicios y adiestramientos militares combinados
con las Fuerzas Armadas de países aliados y amigos, conforme las
prioridades estratégicas definidas por la política exterior argentina.
d. El desarrollo de la cooperación militar regional tendiente a la integración de
las Fuerzas Armadas y el fortalecimiento de los mecanismos de construcción
de confianza existentes en el Cono Sur de América del Sur.
e. El apoyo a los intereses de la política antártica de la REPÚBLICA
ARGENTINA. La participación de las FUERZAS ARMADAS en la
planificación, dirección y ejecución de la actividad logística antártica, bajo la
conducción del ESTADO MAYOR CONJUNTO DE LAS FUERZAS
ARMADAS a través del COMANDO CONJUNTO ANTÁRTICO, se efectuará
de acuerdo a lo oportunamente establecido en la Ley Nº 15.802 de ratificación
del Tratado Antártico. Este compromiso deviene fundamental en el marco del
sostenimiento y pretensiones soberanas del país en el Sector Antártico
Argentino. El MINISTERIO DE DEFENSA, en coordinación con las áreas
competentes del Estado Nacional, deberá poner a consideración del PODER
EJECUTIVO NACIONAL un plan de modernización de la logística antártica,
en concordancia con los intereses de la política antártica nacional.
f. El MINISTERIO DE DEFENSA deberá elaborar un plan de racionalización del
despliegue de las agregadurías militares, en concordancia con los objetivos
de la política exterior de la REPÚBLICA ARGENTINA.
4. Apoyo al Sistema de Seguridad Interior
El MINISTERIO DE DEFENSA deberá adoptar medidas tendientes a
fortalecer las tareas de apoyo que desarrolla el Instrumento Militar con el Sistema de
Seguridad Interior, de conformidad con lo dispuesto por las Leyes N° 23.554 de
Defensa Nacional y N° 24.059 de Seguridad Interior. En este marco, se priorizarán
las siguientes funciones:
a. Apoyo logístico en las zonas de frontera. El fortalecimiento de las
capacidades de vigilancia y control fronterizo en los ámbitos terrestre,
marítimo, fluvial y aéreo constituye un objetivo prioritario del PODER
EJECUTIVO NACIONAL. Las FUERZAS ARMADAS contribuirán a esta
función a través de tareas de apoyo logístico a requerimiento de las
operaciones desplegadas bajo la conducción del Sistema de Seguridad
Interior, en el marco de lo prescripto por la Ley N° 24.059 de Seguridad
Interior. El MINISTERIO DE DEFENSA deberá diseñar, a requerimiento del
MINISTERIO DE SEGURIDAD, los mecanismos institucionales y
operacionales que resulten necesarios para asegurar una adecuada sinergia
con las fuerzas de seguridad desplegadas en las regiones fronterizas de
interés definidas por el PODER EJECUTIVO NACIONAL.
b. Protección de eventos de interés estratégico. El MINISTERIO DE DEFENSA
deberá incluir como criterio para el planeamiento estratégico la prevención y
disuasión de eventuales agresiones de origen externo que pudieran poner en
riesgo la seguridad de aquellos eventos definidos como de interés estratégico
por el PODER EJECUTIVO NACIONAL. El MINISTERIO DE DEFENSA, en
coordinación con el MINISTERIO DE SEGURIDAD, será responsable de
formular las reglas de empeñamiento y los mecanismos de articulación
institucional que resulten necesarios para el cumplimiento de esta función.
5. Apoyo a la comunidad ante desastres naturales o emergencias
Las características geográficas, climáticas, meteorológicas, geológicas
y demográficas de la REPÚBLICA ARGENTINA ocasionan que numerosas regiones
y localidades se encuentren afectadas por desastres naturales o antrópicos. El
MINISTERIO DE DEFENSA planificará, el desarrollo a requerimiento, de tareas de
asistencia a la comunidad ante emergencias, tanto en el territorio nacional como en
el extranjero.
6. Operaciones de apoyo a la generación de conocimiento científico
El MINISTERIO DE DEFENSA contribuirá a las actividades de
relevamiento de información sobre el Mar Argentino, los recursos naturales
disponibles y la situación de las áreas marinas protegidas de la REPÚBLICA
ARGENTINA. El desarrollo de esta responsabilidad tiene en cuenta el ejercicio pleno
de la soberanía Nacional hasta la milla 350 en los términos de la Convención de la
ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU) sobre el Derecho del Mar.
II. Instrucciones para la Reforma del Sistema de Defensa Nacional
El MINISTERIO DE DEFENSA deberá proponer al PODER
EJECUTIVO NACIONAL un plan para reformar el Instrumento Militar de la Nación a
fin de recuperar la capacidad de cumplir su misión principal, considerando la
situación operativa actual, las restricciones fiscales y el cambio en el contexto
estratégico. Esta propuesta asignará prioridad a la eficiencia y flexibilidad en el
planeamiento del desarrollo del Instrumento Militar de la Nación.
Las organizaciones y capacidades del Sistema de Defensa Nacional no
involucradas en tareas prioritarias y responsabilidades en tiempo de paz deberán
reducir sus estructuras de personal. Dichas organizaciones deberán mantener,
actualizar y desarrollar el conocimiento necesario para desempeñar sus funciones
en tiempos de paz con un mínimo de personal altamente capacitado, al óptimo nivel
de alistamiento. Asimismo, frente a situaciones de crisis o cambios en el contexto
estratégico, deberán contar con la capacidad de incrementar su tamaño mediante la
incorporación planificada de reservas.
1. Despliegue militar
El plan de reestructuración del Instrumento Militar adecuará el
despliegue territorial a las necesidades de la actual coyuntura estratégica y las
exigencias de su preparación para el empleo, abandonando el criterio de "ocupación
territorial". Asignará prioridad al alistamiento de organizaciones operativas completas
y a la eficiencia del funcionamiento de las guarniciones, con el propósito de
incrementar el alistamiento, flexibilidad, movilidad y capacidad de despliegue. La
concentración de unidades de maniobra con sus apoyos considerará la cercanía a
campos de adiestramiento, las características del ambiente geográfico para su
potencial empleo y la disponibilidad de facilidades logísticas para sostener su
funcionamiento.
El despliegue del Instrumento Militar contemplará la eventual
conformación de Unidades Conjuntas sobre la base de criterios de eficiencia
operativa, logística y presupuestaria; previendo la eliminación de estructuras que
puedan producir superposiciones y/o sean instancias burocráticas de los elementos
dependientes, de manera de simplificar la cadena de comando.
El MINISTERIO DE DEFENSA deberá elevar para consideración del
PODER EJECUTIVO NACIONAL un listado de instalaciones no necesarias desde el
punto de vista de la Defensa Nacional. Las propuestas de cierre y/o apertura de
instalaciones militares deberán ser acompañadas de un diagnóstico relativo a su
impacto.
2. Accionar militar conjunto
La acción militar conjunta deberá entenderse como único modelo de
accionar militar integrado, incluso en aquellos casos en los que, por el ámbito en que
ésta se desarrolle y/o por las características propias de la operación en cuestión, la
misma deba ser ejecutada por elementos significativos de una fuerza específica.
El ESTADO MAYOR CONJUNTO DE LAS FUERZAS ARMADAS
deberá elevar, para su consideración por parte del MINISTERIO DE DEFENSA, los
planes que estime necesarios para el cumplimiento de los siguientes objetivos:
a. Fortalecimiento de la arquitectura del Sistema de Comando, Control,
Comunicaciones, Computación, Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento
(C4ISR) de los niveles Estratégico Militar, Operacional y Táctico.
b. Reestructuración del Poder Aeroespacial del Instrumento Militar, conforme las
prioridades estratégicas del Sistema de Defensa Nacional.
c. Desarrollo de elementos terrestres, navales y aeroespaciales de carácter
modular e integrado para la conformación de Fuerzas de Intervención
Rápida.
d. Fortalecimiento de las capacidades de anticipación, disuasión, vigilancia y
control de la seguridad cibernética de las infraestructuras críticas del Sistema
de Defensa Nacional
e. Modernización de los sistemas y procesos logísticos a nivel conjunto y
específico de las FUERZAS ARMADAS, a fin de contribuir a la eficiencia
integral de la estructura de sostenimiento y logística genética del Instrumento
Militar.
3. Doctrina militar
El MINISTERIO DE DEFENSA propondrá la actualización de la
doctrina militar partiendo de los niveles estratégico y operacional a fin de adecuarla a
las transformaciones que han experimentado las operaciones militares. Esta tarea
debe contemplar como criterio rector el carácter conjunto de las operaciones
militares actuales, como así también la necesidad de fortalecer la interoperabilidad
del Instrumento Militar de la Nación con los componentes que integran el Sistema de
Defensa Nacional y con otros organismos del Estado, en particular con aquellos
elementos del Sistema de Seguridad Interior contemplados en la Ley de Defensa
Nacional.
El MINISTERIO DE DEFENSA y las organizaciones de la Jurisdicción
adoptarán medidas tendientes a conservar, actualizar y desarrollar el conocimiento y
las habilidades necesarias para el desarrollo de las operaciones militares previstas.
4. Planeamiento de recursos
En vistas de asegurar que el Sistema de Defensa esté en condiciones
de cumplimentar sus funciones específicas, el PODER EJECUTIVO NACIONAL
mantendrá un presupuesto militar con relación al Producto Bruto Interno (PBI),
conforme las prioridades y exigencias que demanda la evolución del escenario
estratégico.
El MINISTERIO DE DEFENSA deberá considerar como criterio rector
para el planeamiento de recursos la puesta en marcha de una redistribución interna
progresiva del gasto militar, con el objetivo de incrementar los porcentuales
presupuestarios destinados a operaciones militares, mantenimiento de medios,
formación y adiestramiento, previendo la asignación de recursos específicos
destinados al proceso de reconversión del Instrumento Militar e inversiones
plurianuales destinadas a la recuperación de capacidades, incorporación de
equipamiento y desarrollo tecnológico.
5.Equipamiento
El MINISTERIO DE DEFENSA, deberá elaborar un cuadro de situación
permanente del equipamiento militar del Sistema de Defensa Nacional. Este
relevamiento tendrá como criterio rector la seguridad de las operaciones y la
protección de la vida e integridad física del personal militar. La política de
inversiones del MINISTERIO DE DEFENSA se orientará en conformidad con las
alternativas previstas en la Ley N° 24.948 de Reestructuración de las Fuerzas
Armadas:
a. La recuperación del material fuera de servicio, cuando ello sea factible y
aceptable y siempre que mantenga la aptitud necesaria para responder a las
capacidades operativas a retener.
b. La modernización del material disponible, cuando resulte apto, factible y
aceptable para satisfacer las capacidades operativas previstas.
c. La incorporación de nuevo material, priorizando aquellos equipos que
potencien la capacidad disuasiva, favorezcan la normalización con los
existentes a nivel conjunto y aporten nuevos desarrollos tecnológicos.
6.Investigación y Desarrollo
El Sistema de Investigación y Desarrollo de la Defensa, integrado al
esfuerzo del Sistema de Investigación y Desarrollo Nacional, privilegiará aquellos
desarrollos tecnológicos multiplicadores de las aptitudes operacionales del
Instrumento Militar, conforme las operaciones previstas, en las áreas de
Ciberdefensa, Alerta Estratégica y Sistema de Comando, Control, Comunicaciones,
Computación, Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (C4ISR).
7. Personal
El MINISTERIO DE DEFENSA elaborará y elevará al PODER
EJECUTIVO NACIONAL un proyecto de Ley de Personal Militar que reemplace la
Ley N° 19.101 vigente. El desarrollo de esta tarea, que contará con el asesoramiento
técnico militar del ESTADO MAYOR CONJUNTO DE LAS FUERZAS ARMADAS de
los ESTADOS MAYORES GENERALES DE LAS FUERZAS ARMADAS, deberá
contemplar la totalidad del ciclo profesional del personal militar. El objetivo rector
será incrementar la eficiencia y eficacia de las FUERZAS ARMADAS para cumplir
con su misión a través de un nuevo marco normativo organizacional incorporando
criterios modernos de gestión de recursos humanos. El proyecto preverá los
incentivos necesarios para retener las nuevas generaciones de militares y civiles
para la defensa en las modalidades de: personal permanente, incorporado por
tiempo determinado y de reserva.
Entre los criterios a considerar en la nueva normativa se tenderá a
minimizar los cambios de zona en la política de traslados de personal militar.
Adicionalmente, el MINISTERIO DE DEFENSA deberá avanzar en la
formulación de un proyecto de Ley de Reservas.
El MINISTERIO DE DEFENSA elaborará un plan para organizar,
capacitar y adiestrar reservistas voluntarios a fin de completar las unidades según lo
requiera el planeamiento.
8. Estructura del MINISTERIO DE DEFENSA
En el marco de las medidas adoptadas por el PODER EJECUTIVO
NACIONAL con el objetivo de asegurar el funcionamiento dinámico y eficaz de la
gestión pública, y de promover acciones orientadas a convertir al Estado en el
principal garante de la transparencia y del bien común, el MINISTERIO DE
DEFENSA deberá avanzar en la formulación de un plan de modernización
institucional dirigido a racionalizar las estructuras administrativas y burocráticas de la
jurisdicción. Esta iniciativa considerará como principios rectores la eficiencia, eficacia
y calidad en el ejercicio de la conducción política y estratégica del Sistema de
Defensa, como así también el diseño de una organización flexible orientada a la
gestión por resultados.
9. Estructura de las FUERZAS ARMADAS y del ESTADO MAYOR CONJUNTO
El MINISTERIO DE DEFENSA elaborará con el asesoramiento técnico
militar del ESTADO MAYOR CONJUNTO DE LAS FUERZAS ARMADAS y los
ESTADOS MAYORES GENERALES DE LAS FUERZAS ARMADAS, una propuesta
de adecuación de las estructuras orgánicas del EJÉRCITO, de la ARMADA y de la
FUERZA AÉREA, así como del ESTADO MAYOR CONJUNTO DE LAS FUERZAS
ARMADAS. Esta restructuración tendrá como objetivo primario que las FUERZAS
ARMADAS estén en condiciones de cumplir su función conforme los criterios de
eficiencia, eficacia, calidad y transparencia institucional. El plan considerará la
supresión de comandos intermedios carentes de finalidad práctica, la reducción de
las estructuras administrativas de las fuerzas, el fortalecimiento del accionar militar
conjunto y el aprovechamiento de las nuevas tecnologías de comunicación e
información.
10. Inteligencia militar
La incertidumbre y complejidad del escenario estratégico internacional
revalorizó el papel de la inteligencia en la toma de decisiones. El MINISTERIO DE
DEFENSA, a través de la DIRECCIÓN NACIONAL DE INTELIGENCIA
ESTRATÉGICA MILITAR como órgano rector del Sistema de Inteligencia de la
Defensa, deberá implementar mecanismos de gestión y control de los organismos
de Inteligencia de dicho sistema en los niveles estratégico militar, operacional y
táctico.
Esta tarea incluye la orientación, coordinación, dirección, planificación,
supervisión, archivo y difusión de las actividades vinculadas al ciclo de producción
de inteligencia realizado por los organismos de inteligencia de las FUERZAS
ARMADAS, conforme las prioridades estratégicas establecidas por la AGENCIA
FEDERAL DE INTELIGENCIA (AFI).
El MINISTERIO DE DEFENSA, a través de la DIRECCIÓN NACIONAL DE INTELIGENCIA ESTRATÉGICA MILITAR,
deberá fijar criterios para el control de los mecanismos de selección, incorporación y capacitación del personal de
inteligencia de las FUERZAS ARMADAS. Asimismo, intervendrá en el planeamiento
presupuestario de los organismos de inteligencia de las FUERZAS ARMADAS.



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